Un perito judicial cinológico es un profesional experto en comportamiento, adiestramiento, salud y morfología canina, capacitado para emitir informes técnicos objetivos con validez legal. Su función es asesorar a los tribunales en litigios, como ataques, maltrato, custodia en divorcios o negligencias, aportando conocimiento técnico sobre los perros.
Entre la funciones del perito judicial cinológico, se encuentran:
Evaluación y peritaje: Analizar el comportamiento del perro, su estado de salud, raza, genética y condiciones de vida.
Emisión de informes técnicos: Redactar documentos oficiales (informes periciales) que actúan como medios de prueba en juicios civiles (custodia, daños), penales (maltrato, agresiones) o de responsabilidad civil.
Ratificación: Declarar en juicios para aclarar puntos técnicos sobre el comportamiento o entrenamiento canino que el juez desconozca.
Actuación en conflictos: Intervenir en casos de peleas entre perros, agresiones a personas, fraudes en la compraventa o adiestramiento, y problemas vecinales.
Actúan tanto a petición de parte (abogados, particulares) como por nombramiento judicial, basando su trabajo en la Ley de Enjuiciamiento Civil y Criminal.